Tres reinos, una cordillera: la eternidad de la nieve los une y los separa.
La gran cordillera del Aeternum se alza como una muralla natural en el corazón del Brundir Occidental. Sus cumbres, cubiertas de nieve perpetua, dominan el horizonte durante todo el año y dan nombre a esta cadena montañosa cuyo significado evoca precisamente eso: la eternidad de sus hielos.
Entre sus valles sobreviven tres reinos muy distintos entre sí: Valania, Enar y Lum. Todos comparten el aislamiento que imponen las montañas y los pasos estrechos que solo permanecen abiertos durante los meses de deshielo. En otoño e invierno el Aeternum se convierte en un mundo cerrado sobre sí mismo, donde cada reino vive prácticamente separado del resto de Occidente.
Pero si algo define al Aeternum no es solo su geografía, sino el contraste entre sus pueblos. Allí donde uno hace de la disciplina una virtud, otro vive bajo el peso del miedo y la superstición, mientras un tercero ha convertido la fe en la forma misma de gobierno.
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