En Lum diez capas negras sostienen el trono del Anapáter.
Lum es un caso único en las Tierras de Armós: un auténtico estado pontificio bramelomita. El Santo Padre de Bram decretó que este territorio solo podía ser gobernado por religiosos y, desde entonces, el reino está administrado por diez órdenes regulares, cada una dirigida por un protoabad sometido a la autoridad espiritual del Anapáter. Cada protoabad gobierna un territorio desde su protoabadía, y con él dirige también una supraorden religiosa que habita en ese dominio. Cada una de estas órdenes se subdivide en tres ramas menores, todas bajo la autoridad del abad y del protoabad:
Los monjes y monjas de la rama monacal, junto a los paladines de cada orden, centran su vida en las abadías, donde se organiza la compleja jerarquía monástica formada por abades, priores, supriores y otros cargos religiosos. Los clérigos y clérigas, en cambio, recorren el mundo como predicadores itinerantes de la fe en Bram.
Los protoabades se distinguen por vestir capas negras con banda roja, símbolo de su autoridad. Cada uno posee rango de cardenal dentro de la curia y, cuando uno de ellos muere, se elige a un nuevo protoabad entre los abades del reino. De entre los diez protoabades se escoge posteriormente al Alto Protoabad, que actúa como presidente y alto cardenal de la curia de Lum, una de las más influyentes del mundo bramelomita. Los protoabades se reúnen varias veces al año para tratar los asuntos del reino, aunque pueden convocar encuentros extraordinarios cuando la situación lo exige.
Para proteger este sistema religioso existe el brazo armado de la Orden de Veritatis, formado por paladines capitulares de cada orden y soldados devotos que constituyen el ejército del Santo Padre en estas tierras. Esta orden depende directamente del Alto Protoabad y, por encima de él, del propio Anapáter. Sus fortalezas —auténticas catedrales-fortín— se levantan a lo largo de las fronteras como un cinturón protector que salvaguarda el territorio sagrado.
Las abadías de Lum están construidas con una piedra negra conocida como opalina nigris, un material oscuro de propiedades extrañas que resulta casi invisible en la noche salvo bajo la luz de los candiles. Estas fortalezas monásticas son consideradas prácticamente inexpugnables, y se dice que en su interior se conservan algunas de las mayores bibliotecas y tesoros de conocimiento del continente, aunque nadie ajeno a las órdenes ha podido confirmarlo con certeza.
No todas las órdenes de Lum comparten la misma interpretación de la fe ni los mismos votos religiosos. Todas siguen las directrices de la Régula o Regla, pero cada orden posee la suya propia, con distintos compromisos espirituales para monjes y monjas. Estas diferencias doctrinales han dado lugar a tres grandes agrupaciones dentro de Lum, conocidas como ligas, que se definen por su línea moralista:
Liga de Gör
Liga Diaconita
Liga Onomasticaia
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