Tras la Migración, la sabiduría de los pueblos de la Armonía se perdió y su legado quedó sepultado en ruinas dispersas por el mundo. Hallarlas es raro y peligroso: quienes las encuentran pueden no regresar o perder el juicio.
Tras la Migración, los pueblos de la Armonía se exiliaron o murieron en la mayoría de los casos. Otros se enfrentaron y perdieron su condición de armónicos. Los hombres, en aquel entonces en un estadio primitivo, casi cavernícola, descendieron desde el norte helado y salieron de los desiertos a conquistar la tierra a sangre y fuego. Tras esto, la sabiduría acumulada por los pueblos de la Armonía se perdió, como se perdieron sus construcciones.
El legado de estos pueblos yace hoy escondido entre las ruinas que han sobrevivido al paso del tiempo. Mientras los reinos de los hombres se desarrollaban, los más privilegiados de estos comprobaban cómo se había perdido toda la sabiduría acumulada. Las ruinas se hallan diseminadas por todo el globo. Sin embargo, incluso estas parecen querer ocultarse de los ojos de los hombres, como si tuvieran temor de ser encontradas. Solo los antiguos mapas de ciertos exploradores marcan algunas ruinas de muy difícil acceso. Se sabe que algunos humanos han intentado buscarlas, pero aquellos que las hallaron o perdieron el juicio o no regresaron de ellas nunca.
Entre estas ruinas perdidas se encierra, en lo profundo, el conocimiento arcano y del poder; el conocimiento del universo y el de los dioses.