Los Ciclos son escalones de sintonía con el universo que permiten moldear la realidad sin depender solo de la magia o el poder. Se habla de cinco ciclos; por antiguos escritos solo se han desvelado tres, y el modo de ascender permanece desconocido para los erên.
Se decía que las antiguas razas que poblaban Armós podían abrirse el camino a controlar la realidad no solo con la magia o el poder, sino por sintonizarse con el universo y formar parte de él hasta poder moldearlo. Los erên, sabios de los Brazos sofós, apenas han llegado a comprender que este proceso está compuesto por diferentes escalones, en los que el sujeto se va uniendo cada vez más al universo. A medida que se asciende por estos escalones, el sujeto va pudiendo controlar la realidad, mientras que, al mismo tiempo, su pacifismo va creciendo con cada escalón: el sujeto se va haciendo cada vez más humilde, más sensato, más pacífico.
Estos escalones son llamados los Ciclos. Las razas de la Armonía se encontraban como mínimo en el tercer ciclo nada más nacer y alcanzaban, a lo largo de su vida, el quinto, que era el estado de armonía en el que la mayoría se hallaba. Los seres humanos, al destruir su mundo, arrasaron también el conocimiento de los Ciclos: cómo ascender y conseguir la Armonía. De los cinco se han desvelado, por antiguos escritos, los tres primeros; sin embargo, nadie entre los erên sabe cómo ascender por ellos o alcanzar semejantes estados.
Solo se sabe que el primer ciclo se llama la Palabra y tiene que ver con la creación de la armonía en uno mismo, combinando cuerpo, mente y alma en un solo ente. El entorno de paz es el segundo de los ciclos: el sujeto se ata armónicamente a un entorno determinado. Y, por último, la Voz del Universo, donde el sujeto se pone en armonía con todo el universo. De los dos superiores nada se conoce.