Maraón es el continente sur, con vastas zonas inexploradas, climas mayoritariamente cálidos y ecosistemas de gran densidad biológica. Se mencionan imperios antiquísimos y regiones remotas aún ajenas al control erên.
El continente sur posee vastas extensiones inexploradas por los erên: grandes desiertos, selvas tropicales plagadas de tribus pictas y lugares remotos como las tierras desconocidas de Zalum. Se dice que guarda en su interior grandes secretos desconocidos por los seres humanos. En su interior se sitúan imperios antiquísimos como el de Gizeh, Babasia, Asurpal-Alem, o islas como Bembelesh, Tefalé o Sefalé.
El relieve maraoniano está dominado por mesetas extensas, con pocos sistemas montañosos elevados. Las tierras altas se combinan con depresiones, grandes cuencas interiores y altiplanos. A lo largo del continente discurren extensos cursos fluviales que moldean el paisaje y determinan las zonas fértiles. También hay vastas zonas desérticas, sabanas onduladas, selvas densas y llanuras costeras. La estructura geológica tiende a ser maciza, con pocos pliegues y escasa actividad sísmica o volcánica en comparación con otras regiones de las Tierras de Armós.
El continente de Maraón presenta una amplia variedad de climas, aunque predominan los cálidos. En las zonas centrales, el clima es ecuatorial, con temperaturas elevadas constantes y lluvias abundantes durante todo el año. Hacia el norte y el sur de esta franja húmeda aparecen regiones de clima tropical, con estaciones alternadas de lluvias y sequía. Más allá se extienden áreas áridas y semiáridas, con escasas precipitaciones, temperaturas extremas y fuerte insolación. En los extremos norte y sur del continente, el clima se vuelve más templado y mediterráneo, con inviernos suaves y veranos secos.
Por último, Maraón alberga algunos de los ecosistemas más emblemáticos del planeta. En las zonas ecuatoriales crecen selvas húmedas con una altísima densidad vegetal, mientras que las regiones tropicales están cubiertas por sabanas, con pastizales salpicados de árboles. En las zonas áridas predominan arbustos espinosos, cactus y plantas adaptadas a la sequía. Las áreas más templadas contienen bosques abiertos o cultivos. La fauna es muy diversa: grandes mamíferos terrestres, predadores emblemáticos, aves migratorias, reptiles, anfibios y una rica variedad de insectos, muchos de ellos endémicos. La interacción entre especies y entornos genera una de las mayores concentraciones de vida salvaje del planeta.